Archivo de la categoría: inspiritual

War is not the answer


pcard-JVP-front

Hacía tiempo que no escribía. Y hacía tiempo que no tenía tiempo.
Hoy se cumplen 3 años de mi retorno a Catalunya. Por el camino han pasado cosas, la mayoría buenas. La vida sigue y promete nuevas aventuras.

Ayer Brasil lloró. Sufrió la mayor humillación de la historia del fútbol mundial (la pentacampeona, en casa, eliminada 1-7 en semifinales sin poder hacer nada contra Alemania). Pero por muchos llantos que provocase en niños, hombres y mujeres a lo largo y ancho de Brasil, nada puede compararse al sufrimiento que está generando el conflicto de Israel y Palestina.

Llegados a este punto, con la última escalada de violencia en Gaza, necesito decir un par de cosas que siento, y que cada vez más gente comparte:

El terrorismo es inhumano.
La guerra no es la respuesta.

Las ocupaciones deben parar.
El odio engendra odio.
No queremos más violencia.
El muro debe caer.

Nos venden miedo, odio y rechazo entre religiones, entre pueblos y culturas.
No lo compremos más.

Todo esto ya ha causado demasiado dolor.
La paz es posible. Y la queremos ya!

War is not the answer (La guerra no es la solución)
“What’s Going On” (qué está pasando?) Marvin Gaye

O cambiamos o seguimos igual


Ayer se volvió a repetir la tragedia de un joven entrando armado a una escuela que acaba con la vida de decenas de criaturas. Una historia que nos suena demasiado. Una historia que para muchas personas sigue siendo inexplicable. Cómo pudo haber pasado? Nunca se mostró como un muchacho violento. Por qué? Tenemos más preguntas que respuestas. Pero está claro que si fomentamos la desconfianza entre los semejantes, el miedo al diferente y la envidia al vecino, no vamos bien. Muchas veces nuestra dialéctica gira en torno al bien y el mal. Nosotros y los otros. Y siempre somos los buenos. No conozco a nadie que se ponga del lado de los malos. Si uno es de izquierdas, entonces está alineado con la justicia divina y los de derechas son ogros egoístas. Si a uno le va peor que hace unos años la culpa es de los bancos y los políticos. Si soy catalán, el problema es España. Si soy español, los catalanes se han vuelto locos. Y si estoy a favor de la tenencia de armas es para defenderme de los malos. Pero si todos somos buenos! Hasta el asesino de Newtown lo era hasta justo antes de cometer su brutal asesinato.

Estamos ante una oportunidad histórica para cambiar. Para romper la cadena del odio y evolucionar. Ante un hecho brutal podemos usar la rabia y generar con esa poderosa energía una respuesta vengativa (así llevamos decenas de miles de años, maltratando y matándonos entre nosotros) o decir Basta ya! no queremos que vuelva a pasar. Y preguntarnos cómo evitar que estas injustas y dolorosas situaciones vuelvan a pasar una y otra vez. Y tanto en el caso de la matanza de Newtown, como en el caso de Ester Quintana y el ojo que perdió por las balas de goma o el eterno conflicto de Medio Oriente, la solución pasa por romper la cadena del odio y avanzar en el desarme y la cultura de la paz. Si los valores que compartimos y transmitimos a nuestros hijos son “no confíes en nadie, tú a la tuya, lucha fuerte, compite como un león y ten un arma por si vienen los malos” que no nos extrañe la próxima vez que nos salga el tiro por la culata y haya una nueva masacre, porque así, seguro que se va a volver a repetir, una y otra vez. Somos uno, y mientras no nos lo creamos, todo seguirá igual. Y creérselo pasa por respetar toda forma de vida, porque a ella pertenecemos y no podemos ir contra ella sin ir contra nosotros.

Kosovo, un país normal


Prizren, Kosovo

Prizren, Kosovo


Poco después de declarar en este mismo blog que me quería dedicar a promover la paz mundial me contactó Ginés Alarcón, un ex compañero de scannerFM, para ir a conocer un país perteneciente a una de las zonas más calientes del planeta, la Europa del Este balcánica. Allí donde empezaron las dos guerras mundiales y donde el viejo continente vivió el último genocidio de su historia tras la desintegración de la antigua Yugoslavia. Sabiendo que para consolidar la paz hay que entender el conflicto primero, mi camino tiene que ser el de la búsqueda de la verdad y el entendimiento. Eso comporta viaje interior, empatía y conocer las raíces de los conflictos. Tanto los propios, como los ajenos. Y desde un punto de vista mundial o geográfico, seguir indagando en la historia, antropología y tensiones identitarias varias. Así, sé que es vital para la paz en el mundo encontrar la concordia entre Catalunya y España, entre Israel y Palestina, entre Tíbet y China y entre todos los países de la zona de los Balcanes. El más nuevo de ellos es la República de Kosovo que proclamó unilateralmete -con ayuda de la OTAN y los EEUU- su independencia de Serbia en 2008, hace solo cuatro años. A fecha de mi viaje a Kosovo, 91 de los 193 miembros de Naciones Unidas lo reconocían como Estado. La mayoría de países de la Unión Europea lo hace, España no. Los motivos, evidentes. Que Euskadi y Catalunya no le digan “eh! y yo qué!?”. Así que Kosovo, que ya intentó ser un país normal en 1991 y no lo consiguió, ahora parece que va por buen camino. Con una identidad que les acerca a Albania. Con una soberania que buscaron con respecto a Serbia. Y con un mundo en el que cada vez tienen menos sentidos las fronteras, las barreras, las aduanas y los visados. Ahora para la población kosovar, viajar es un suplicio, se tienen que ir a Macedonia a hacerse un visado, y su pasaporte en medio mundo no es reconocido como tal. Para nosotros, en cambio, es fácil ir a Kosovo. Su gente es abierta y hospitalaria. El país es seguro y tranquilo. No hay turismo todavía, cosa que lo hace muy atractivo y súper auténtico. La mitad de la población es menor de 25 años y la vida cultural está viva y efervescente.
banderas de Kosovo y Albania

banderas de Kosovo y Albania


La Fundación del controvertido filántropo norteamericano de origen húngaro George Soros, Kosovo Foundation for Open Society nos trató como reyes, o mejor, como diplomáticos, a una pequeña delegación de periodistas y blogueros de Bosnia-Herzegovina, Grecia y España (que junto a Chipre y Eslovaquia son los 5 países de la UE que todavía no reconocen a Kosovo) para crear puentes entre Kosovo y estos Estados con los que de forma oficial no se hablan ni tienen ningún tipo de relación. Así que, durante cuatro días me sentí como un embajador o un miembro de la ONU en misión de paz. Nos trataron genial, nos presentaron a miembros destacados de la sociedad civil, de la cultura y la política. Conocimos a la directora de KOHA, el mayor grupo de comunciación del país, muy crítico con el gobierno. Tuvimos una charla con el Primer Ministro en su despacho. Comimos con el vice-Ministro de Asuntos Exteriores, un chaval de 33 años muy avispado. Visitamos la capital Pristina, y también fuimos a Prizren, la más bella población del país, donde se celebra el Festival de Documentales y Cortos más importante de la región, el Dokufest. Vamos, que tuvimos la ocasión de expandir nuestro conocimiento, nuestra empatía y nuestra comprensión de pueblos vecinos que a veces nos pintan como muy lejanos y oscuros. Y de paso romper un montón de esterotipos nocivos relacionados con el Islam. Sí, la mayoría kosovar es musulmana, pero ni las mujeres van cubiertas de pies a cabeza, ni las encierran en sus casas todo el día, ni les impiden estudiar o trabajar. El sistema político es la democracia. La juventud es normal. La gente usa teléfonos móviles, internet. Hay mucho paro, como en España. Hay revistas muy interesantes como Kosovo 2.0 y hay vida nocturna, sí. Hasta bailan salsa y toman mojitos! O sea, que Kosovo es un país normal, y así quiere que se lo reconozca. Nada más y nada menos.
mezquita de Prizren, Kosovo

mezquita de Prizren, Kosovo

paz en el mundo


el cielo, el sol y el faro de Cap de Creus

el faro de Cap de Creus

Ya está. Decidido lo que quiero hacer a partir de ahora: contribuir a la paz mundial. Empezando por uno mismo y siguiendo por las relaciones que tenemos día a día con los que nos rodean. En general, diría que he sido implicado, altruista y diplomático toda la vida, eso me ha sido premiado con regalos, gente a mi alrededor y oportunidades laborales. Pero ese rol de buenito me ha hecho callar en demasiadas ocasiones -y tragar-, en otras me ha bloqueado impidiéndome actuar como quería, o también me ha llevado a hacer cosas que no sentía pero creía que “debía hacer”. Todo eso va en contra de la paz. De la paz interior. La paz o serenidad en la que se basa nuestro estado de ánimo, nuestra salud, energía, humor. Y también en la que se basa la paz exterior. Creo en la paz como objetivo asumible. Y sé que tiene un difícil reto previo. Llevarnos bien con nosotros mismos. Pero bien de verdad, no solo aparéntemente bien. No es fácil, pensará más de una. No, no es fácil. ¿Pero acaso construir un barco, ir a la luna o llegar al sistema de bienestar fue fácil? Para nada. La evolución es lenta y costosa. Eso sí, suele valer la pena. Aunque a menudo se abuse de los anibióticos, o no quede muy claro para qué sirve ir a la Luna, la evolución suele valer la pena. Y ahora, metidos de pleno en un proceso de cambio y transformación a nivel mundial, hemos llegado a un punto de inflexión en nuestra evolución. Estamos viviendo los últimos coletazos de los totalitarismos. Tras “el final de la dictadura del proletariado” como sistema atractivo para la mayoría, llega “el final de la dictadura del capital”. La gente ya no está dispuesta a tolerar más atropellos a las libertades y derechos de las personas en nombre de objetivos superiores. Llegó el momento de encontrarnos a nosotros mismos y respetarnos. Como personas, como seres vivos, como especie, como parte de un sistema de vida global al que podemos llamar Tierra, Naturaleza, Universo, Cosmos, Dios… que cada uno elija la palabra que más le guste y no entre en cólera si el vecino elige otra, porque esa es la gracia de vivir en un sistema de vida, que no estamos solos ni somos clones. Entre nosotros hay diferencias y las podemos celebrar, pero hay muchas más conexiones y puntos en común. Y se pueden disfrutar. Pero antes necesitamos entendernos, querernos y respetarnos a nosotros mismos.

aprender a respirar


BR1 en instagram: br1soko

BR1 en instagram: br1soko

Aprender a respirar te puede cambiar la vida. A mi me la cambió. Y es algo tan básico, tan instintivo, que no se enseña ni en casa, ni en el cole, ni en los medios de comunicación. Venimos a este mundo sabiendo hacerlo y por el camino nos vamos olvidando. A veces, haciendo algún deporte, alguien puede decirte “inhala por la nariz, exhala por la boca”. Toda una lección que sirve para un montón de cosas: oxigenar el cuerpo, darle energía, limpiarlo, eliminar las toxinas, rabia y miedo acumulados dentro en forma de dióxido de carbono. La sabiduría popular cuando alguien estaba a punto de cometer alguna barbaridad, un acto violento del que se iba arrepentir, te decía “respira hondo, cuenta hasta diez” y funciona. Excepto para los muy rabiosos, para los que habría que pasar al yoga y la meditación, que también funcionan. En yoga hay toda una práctica dedicada a la respiración, son los ejercicios de pranayama (en sánscrito), además, las posturas o asanas se arman y desarman en sincronía con la respiración, que marca el ritmo de cada movimiento. En meditación, uno trata de desidentificarse de los dramas que crea nuestra mente, yo no soy mi cerebro, él es parte de mi y yo puedo observarlo, igual que observo a mi cuerpo, o al entorno, y sus ruidos, su temperatura, textura, olor… Cuando uno es el observador, los pensamientos obsesivos, las preocupaciones, los problemas, se hacen pequeños. Uno toma distancia. Y una de las formas más fáciles y eficientes para entrar en ese estado de paz, cuando nos sentamos a meditar, es la observación de la respiración. Observarla sin intervenir, ver si es corta o larga, rápida o lenta, ajetreada o silenciosa. Y observarla interviniendo. Haciéndola más larga y pausada, siendo consciente de ella. Y llevarla con la mente allí donde pueda haber una molestia. A mi, aprender a respirar, entre otras muchas cosas, me quitó el miedo a volar. Desde que entendí que cuando uno respira hondo, llenándose los pulmones de oxígeno, de aire fresco, para luego vaciarlos de los deshechos en forma gaseosa que nuestras células eliminan… cuando entendí que haciendo eso de forma consciente y plena uno no deja espacio físico para el miedo, se me fueron las taquicardias, los sudores fríos y la imaginación catastrófica, características del miedo a volar en avión. Si nos enseñaran a respirar, muchas cosas cambiarían.

Respiración consciente: inhalar por la nariz (4 segundos o más), retener el aire dentro un segundo, exhalar por la boca (el mismo tiempo que la inhalación), mantener sin aire los pulmones un segundo, y vuelta a empezar. Un minuto, no hace falta mucho más. Si quieren practicamos juntos mientras vemos el video.