Archivo de la categoría: 07 India

catalanes por el mundo


flanqueados por un suizo y una francesa, cuatro catalanes fotografiados por una quinta, brindando con la Bia Hoi, la cerveza fría de barril popular en Hanoi, Vietnam
Los catalanes viajan y uno se los va cruzando en los rincones más insospechados del planeta. Algunos aprovechan cada paréntesis laboral para emprender un pequeño aunque a veces lejano viaje, como Isabel de Barcelona, que además lo documenta de maravilla en su más que recomendable blog. Algunos no solo se plantean, sino que además llevan a cabo proezas increibles como la de Anna y Cesc con los que me crucé en Egipto mientras volvían en bici desde Mongolia hasta Vic, Déu n’hi do!. En el barco carguero de Egipto a la India solo había otro pasajero, Goar un catalán afincado en Canarias o un canario nacido en Barcelona, en todo caso otro culo inquieto que ahora debe estar aprendiendo chino en el país del que es originaria la pólvora, el té, los fideos, la acupuntura y el tai chi. Precisamente en China me topé con Pol de Sabadell que llevaba unos cuantos meses fuera de su tierra, conociendo mundo, expandiendo sus horizontes. Y me lo encontré en el acogedor hostal de Chengdu que me había recomendado Lidia de Fonteta, con la que después coincidí en Vietnam con Mireia y Maria, sus amigas de Barna, pero sobre todo compañeras de aventuras. En Vietnam también tuve la visita de Jordi, Txell, Hanne y Salat que vinieron a grabar un capítulo del KM33, próximamente en sus pantallas. Y más tarde, coincidí con Sergi, el tarragoní con el que vi varios partidos del mundial siguiendo a La Roja en pantallas que sonaban en vietnamita, charlando con otros viajeros en inglés y entre nosotros en catalán. En la costa de Kerala, India, conocí a Glòria de Vic, que se fue al ashram de Amma a descubrir sus poderes, dicen que cura con abrazos. En los bungalows de Don Det, Laos, casualmente fui vecino de tres catalanas que disfrutaban de sus vacaciones de agosto: Anna BCN, Anna de Girona y Marta. En agosto se multiplicó el catalán que se escucha por el sudeste asiático. Ahora ya vuelve a sonar menos, dejando paso a los idiomas de los viajeros de largo recorrido como el francés, inglés, alemán y hebréo, porque el catalán es muy viajero, pero bastante estacional. En septiembre el seny nos atrae de vuelta a nuestras responsabilidades (hasta yo empezaré una colaboración con 5minuts+, el nuevo programa despertador de iCat fm que presentará mi compi Mireia Mallol a la que le contaré desde el mundo curiosidades del viaje). Llevo unos días debatiendo por mail con mi amiga de la infancia Victoria Szpunberg sobre nuestra identidad, y cuanto pesa en nuestro parecido cocktail cada componente (el argentino, el judío, el español, el catalán…). A ella, otra catalana singular, y a los que la vida también ha hecho viajar va dedicada esta nota. Hoy, 11 de setembre, lejos de Catalunya, me sumo a lo que diría Groucho Marx si fuera catalán: ésta es mi bandera, si no le gusta, tengo otras.
Eva visitando a Anna i Cesc en Egipto, que vienen en bici de Mongolia hasta Vic. Amb un parell... de rodes!

Varanasi, la ciudad sagrada a orillas del Ganges


Varanasi, los crematorios y las escalinatas a orillas del Ganges

Varanasi, los crematorios y las escalinatas a orillas del Ganges


Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. No estoy 100% de acuerdo, pero eso es lo que les debe pasar tras sumergirse en las aguas del río Ganges a su paso por Varanasi. Ellos, habituados a sus bacterias como nosotros a las nuestras, se dan sus chapuzones purificadores en un Ganges tirando a marrón como si fuera las piscinas Picornell. Y me da que estan bien sanos. Varanasí es el nombre oficial de esta población al norte de la India y también su nombre antiguo, en sánscrito. Las lenguas locales (hindi, urdu) la llaman Benarés. Mi paso por la ciudad sagrada para hinduistas, budistas y peregrinos de diverso pelaje, incluidos los mochileros como yo, fue, como no podía ser de otra forma, intenso. Nuevos amigos con los que compartir esta experiencia singular. Madrugones a las 4.45 am para ver los ghats, las escalinatas que bajan al río, en su máxima ebullición, con cuerpos ardiendo en los crematorios. Una clase de yoga de lo mas dinámica que he hecho nunca, como mezclada con gimnasia de la de uno-dos, uno-dos. La conjuntivitis de mi vida, con mi ojo izquierdo contagiado y los dos de Demitra tambien (en el próximo capitulo se contagia una tercera persona). Y una atmósfera ideal para los ojos: polvorienta, contaminada, con cenizas de los crematorios y con calor salvaje de hasta 45 grados. Pero nadie ha dicho que la búsqueda de la belleza y la verdad sea un camino de rosas. Tres dias intensos de tren más cuatro de Varanasi, más otro para llegar por tierra a Nepal (ver itinerario en el MAPA), son mi capítulo final en India. Namaste.
A la vaca sagrada se le da de beber en la fuente de la ciudad sagrada

A la vaca sagrada se le da de beber en la fuente de la ciudad sagrada

Chennai-Varanasi, en 38 horas de tren puede pasar de todo


con ellos hice medio trayecto del Chennai-Varanasi y la familia crecía a cada parada

con ellos hice medio trayecto del Chennai-Varanasi y la familia crecía a cada parada


En tres meses de viaje da tiempo para muchas cosas, la mayoría buenas. Uno de mis 30 logros (ahora no voy a aburrir a nadie con la lista) es haber dejado de morderme las uñas después de más de 30 años haciéndolo. Bien! Como efecto colateral estoy aprendiendo a cortármelas correctamente con la navaja suiza super pro que me regaló Jorge en navidad, y a limpiármelas frecuentemente, porque ahora se ensucian mas. Y más en la India. Y más en un tren al que se se sube en lunes y se baja en miércoles. En el tren había mucha gente, pero mucha. Y yo iba en segunda, o sea mucha más gente y menos comodidades. Nada de sábanas o aire acondicionado. La primera noche, dormí poco y mal, pero por lo menos corría el aire y todavía éramos solo 11 personas en un espacio pensado en la India para 8, digamos que en un pais rico sería para 4. Atravesábamos lugares donde era mejor cerrar la ventana y/o apagar los ventiladores, porque el aire de afuera quemaba, 47 grados de máxima al mediodía del martes, en el ecuador del trayecto. En una de esas, cuando ya podía masticar el tiempo como un chicle gastado queriendo escupirlo, me dio por explorar el Km de tren, caminando por los vagones hasta la zona del aire acondicionado que no pude comprar porque estaba completo (son muchas menos plazas). Ahí conocí a Yvonne Demitra, griega nacida en Nueva York, Dario, de Suiza, y Caterina, de Portugal. Cuando en mi compartimento ya había 16 personas, me invitaron a su burbuja fresca y limpia donde brotaron interesantísimas charlas y una cálida amistad. Pero también una conjuntivitis en el ojo derecho que va a resultar contagiosa. Tanto cuidarme la piel y el estómago, que descuido un segundo la limpieza de las uñas ya no tan cortas como antes y se me infecta un ojo. Es lo que pasa tras casi tres días sin ducha en un tren que es como la vida misma. Te puede pasar lo mejor y lo peor, el tiempo a veces pasa rápido y a veces lento, hay mucha gente, pero poca realmente interesante y siempre va hacia adelante.
Chennai-Varanasi, tren que recorre sin asientos libres 2138 Km en 38 horas

Chennai-Varanasi, tren que recorre sin asientos libres 2138 Km en 38 horas

la India es demasiado


este Baniano o Ficus benghalensis no tiene un tronco, tiene casi 50

este Baniano o Ficus benghalensis no tiene un tronco, tiene casi 50


La India no deja de sorprenderme, pero es demasiado. Demasiado grande, demasiado intensa, demasiado poblada. El segundo país más poblado del mundo y creciendo más que el primero. A este ritmo India podría superar a China en pocas décadas. Es cierto que hay pobreza, y mucha, pero también que se ve un país emergente en el sentido literal de la expresión: energía y trayectoria ascendente en casi todos los aspectos que uno puede observar. Y no paro de aprender, oiga. Esta semana, llamadme inculto, he aprendido que no todos los árboles tiene un solo tronco y crecen de abajo hacia arriba. Vaya shock! El Baniano, árbol sagrado de la India, tiene unas raíces aéreas que cuelgan desde las ramas, crecen hacia abajo hasta encontrar la tierra donde se enraizan y se convierten en troncos auxiliares del mismo arbol. Qué bueno que es desestructurar ideas preconcebidas. Como que todos los países grandes tienen baja densidad de población o que toda la comida de la India es picante o que todos los que viajan por la India fuman porros o hacen yoga. Y como puede que ya lleve demasiado tiempo en la India y ya empieza a hacer demasiado calor, voy a acelerar mi ritmo un poco y me voy a tomar un tren que tarda demasiado, 40 horas! y que me va a llevar a Varanasi (o Benarés), que todos los viajeros como Lidia Plana o Albert Torres me han dicho que es demasiado, pero que tengo que ir.
la raíces colgantes del Baniano, el árbol sagrado de la India

la raíces colgantes del Baniano, el árbol sagrado de la India

Auroville, un poblado idealista desde 1968


instalacion artistica interactiva en Auroville

instalacion artistica interactiva en Auroville


Auroville es un lugar en el que no existe la propiedad privada, habitado por cerca de 2000 personas de todo el mundo, sin jefes, ni religiones, ni muro que lo separe de los pueblos vecinos en los que viven otras 100.000 personas a las afueras de Puducherry (ex-colonia francesa conocida como Pondichery). Tienen radio, granja, bares, escuelas, cultivos ecologicos, fabrican ropa, instrumentos musicales. Respetan el medio ambiente, su entorno y separan basura y reciclan desde mucho antes que Al Gore proclamase la emergencia global. Construyen con materiales y estructuras eficientes. Un lugar que parece de otro mundo, con toques de ciencia ficcion (entre el retro-futurismo de Kubrick y el proyecto Dharma de Lost) y muchas dosis del idealismo del 68 aplicado en otras organizaciones colectivas como los Kibbutz de Israel. En el centro de Auroville, se encuentra el misterioso Matrimandir, esa bola dorada culto al silencio, la meditacion, la unidad y la espiritualidad (no religiosa).
Matrimandir, centro y alma de Auroville

Matrimandir, centro y alma de Auroville

Y ahora, a por el norte!


Atardecer en el tren que me lleva de Kanyakumari hacia el norte de la India

Atardecer en el tren que me lleva de Kanyakumari hacia el norte de la India

Despues de 12 dias de descanso en Varkala, de reemprender yoga cuatro meses despues y de raparme al uno cabeza y barba (ver video) por el calor, porque quiero y para que las propiedades de los aceites ayurvedicos vayan a la piel en vez de quedarse en los pelos, reemprendo la marcha. Primera parada: Kanyakumari. El punto mas al sur del subcontinente. Alli donde se juntan los tres mares de la India: Mar Arabigo, Oceano Indico y Bahia de Bengala. Punto de peregrinacion y turismo local. Famosos amaneceres, puestas de sol y salidas de luna, a veces truncados por las nubes (como en mi caso). Solo estuve un dia, queria empezar mi camino hacia el norte. Llevo mas de un mes por el sur, tranquilo. Los monzones entraran por de un momento a otro y me iran pisando los talones en mi lenta subida hacia las montañas mas altas del planeta.

Masala chai, siempre es buena hora para tomarse uno


puesto callejero de masala chai escanciando un té con leche bien dulce y especiado

puesto callejero de masala chai escanciando un té con leche bien dulce y especiado

“Chai, chai, chai, chai!” van gritando por los vagones de los trenes de la India los vendedores ambulantes de té. Pero no de un té cualquiera. El masala chai o “té especiado” contiene té negro, leche, azúcar, cardamomo, gengibre, clavos de olor, canela, y hay quien le pone una variante local de anís y pimienta negra! Me encanta! es energético y sabroso. Por sus propiedades tiene origen medicinal. A principios del siglo XIX los ingleses ya se volvían locos con el té con leche, pero los chinos ostentaban el monopolio mundial de la preciada infusión. Inglaterra sembró su colonia asiática de té popularizándolo entre su población y eliminando su dependencia comercial con China. En la India lo fueron adaptando a su gusto: más azúcar, más leche, más picante, más sabroso. Y asi nació el masala chai, ofrecido a toda hora en India y más alla. Rico, rico.