Dejando atrás el mal de altura, en Lhasa


el cielo en llamas tras el Palacio de Potala, en Lhasa

el cielo en llamas tras el Palacio de Potala, en Lhasa


He protagonizado mis 8 días en el Tíbet. No se puede elegir otra duración u otro itinerario, pero vale la pena. El primer día se sale de Katmandú, la capital de Nepal, a 1.400 metros sobre el nivel del mar y se cruza la frontera para llegar a Nyalam, en Tíbet, a 3.750 metros. Ascensión demasiado rápida en un día, pero es la ruta oficial. Aquí empieza para algunos cierto malestar físico, nada grave. Al día siguiente, camino a Lhatse, se pasan dos puertos, el segundo en la cota de los 5.200 metros. En este punto somos unos cuantos del bus turístico que padecemos los síntomas del mal de altura: mareo, dolor de cabeza de cabeza, boca seca, palpitaciones, respiración pesada … Ante lo que lo mejor que se puede hacer es tomar agua, té, sopas de jengibre, pastillas contra el mal de altura… y si la cosa persiste o empeora, oxígeno y bajar, descender por debajo de los 3.000. Por suerte nadie empeoró. Porque la idea era seguir por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar durante una semana. En Lhasa, la capital del Tíbet, a 3.650 metros, ya nos encontramos bien todos. A las alturas uno tambien se termina aclimatando. Eso sí, ya nunca dudaré ante la pregunta chorra de “mar o montaña?”. En mi anterior vida habre sido delfín y en la próxima seré marinero. Pero insisto, a pesar del pequeño mareo y del leve dolor de cabeza a los 5.200 metros, la visita al Tíbet es altamente recomandable. Ya en Lhasa fuimos al Palacio de Potala coronado con una irritante bandera china, al Monasterio de Sera, al Templo de Zhefeng y al Monasterio de Drepung donde asistimos a las discusiones diarias entre monjes budistas, donde se retan uno frente al otro a preguntas y respuestas sobre la transitoriedad, el cambio y la no permanencia. Y como todo fluye y yo no quiero temer ni odiar a nadie, me voy unos días a China.
las discusiones de los monjes es budistas en el patio del Monasterio de Drepung

las discusiones de los monjes budistas en el patio del Monasterio de Drepung

3 Respuestas a “Dejando atrás el mal de altura, en Lhasa

  1. “La transitoriedad, el cambio y la no permanencia. Cómo todo fluye y yo no quiero temer ni odiar a nadie…” se me ponen los pelos de punta de lo que puedes haber escuchado y de lo interesante que es.

    Hace tiempo, fui al Palau de la Música a escuchar la voz de una Tibetana que cuando canta sana. Le hicieron una entrevista en La Contra.

    Felicidades que imágen y que viaje. Voy a cambiar y voy a fluir. I promise.

    http://www.elpais.com/fotografia/ultima/Ani/Choying/Dolma/monja/tibetana/elpfot/20090710elpepiult_1/Ies/

  2. Bruno,
    Esta foto de los monjes y sus discusiones bajo la sombra de los árboles; su ubicacion a lo largo de ese no camino que se vé abrirse ente ellos, y con ese piso de piedritas blancas, es maravillosa. Creo que capturaste la escencia de ese momento y algo más…
    hay algo en esta foto de lo inexplicable y de lo bello que me impulsa a felicitarte nuevamente.

  3. Nada Bruno, solo quería dejar un mensaje. Sin decir nada en concreto. Solo para saludar. La puta, que viaje!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s