los cielos más azules y las nubes más blancas, en el Tíbet


el monasterio de Shiangtse, Tíbet

el monasterio de Shiangtse, Tíbet


El 5 de junio me subí a un bus turistico destino Tíbet y ese mismo día entré a la Republica Popular de China. El Tíbet es chino desde 1951 y eso se nota. La cultura tibetana, su idioma y sus costumbres se van diluyendo ante la presión económica, política, demográfica y militar de los chinos en la región. La religión budista poco a poco va desplazando su centro de gravedad del Tíbet a otras regiones de China, Nepal o la India donde sus practicantes tienen más libertad. Al Tíbet no se pueden entrar libros del Tíbet ni mucho menos banderas o insignias que reivindiquen su libertad. Nuestra guía nos contaba todo lo que podía y nosotros (sólo se puede ir de visita al Tíbet en grupo, desde Nepal o desde China) podíamos preguntarle cualquier cosa siempre que no estuviera relacionada con política. Yo debería estar hablando unicamente de lo maravilloso de los paisajes del techo del mundo, de la hermosa intensidad del azul de los cielos tibetanos y del blanco puro de sus nubes, pero me cuesta obviar una parte tan grande de la verdad. Visitar el Tíbet hoy es ver los ultimos días de una antigua civilización en serio perligro de extinción. En pocas décadas esto va a ser una bonita provincia china, con hermosas montañas, glaciares y lagos, pero sin los habitantes que le dieron vida y personalidad durante tantos siglos inspirarando a personas de todo el mundo y con los templos budistas vacios, sin actividad, reconvertidos a museos que explicarán lo que en su día fueron. Ojalá me equivoque.

cruzando el Tíbet se disfruta de paisajes naturales sin igual

cruzando el Tíbet se disfruta de paisajes naturales sin igual

3 Respuestas a “los cielos más azules y las nubes más blancas, en el Tíbet

  1. Ufff… ja fa algun temps que segueixo el teu bloc i aquest és possiblement un dels posts que més m’han impactat…
    Merci per compartir el viatge xx

  2. Poeta!, m’encanta el teu bloc i em dóna molta pau i felicitat.

    No m’agrada això del Tibet, és una llàstima. La Casa del Tibet de Barcelona val la pena coneixe-la i donar-los suport. No sé si canviarà la manera de pensar de la política, és una llàstima. Esperem que sí.

    Sí! Un blau preciós.

    Gràcies!

  3. Chinus molt dulens!, que diría la Micola.

    Menudo cielo. Qué gran cosa para tener encima de la cabeza.

    Un abrazo,

    M

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